El exabogado de Milani escribió un libro para insistir con su inocencia

Anticipándose a lo que muy probablemente se convierta en la primera condena que reciba por delitos de lesa humanidad, el entorno del exjefe militar del kirchnerismo César Milani prepara una ofensiva por fuera de los estrados judiciales.

El abogado Gustavo Esteban Feldman, que asumió la defensa de Milani hasta diciembre pasado, escribió un libro para insistir en su inocencia e instalar en la opinión pública la teoría de que el proceso judicial tiene intencionalidad política y “es una respuesta a su desempeño como jefe del Ejército durante el período kirchnerista”, declaró el autor, en diálogo con LA NACION.

En el libro Castigo sin crimen -que juega con el título de la famosa novela de Dostoievski, Crimen y castigo-, Feldman relativiza las pruebas que acreditan las denuncias sobre la responsabilidad de Milani en el secuestro y detención del dirigente Pedro Olivera y su hijo Ramón, ocurridos en marzo de 1977, en La Rioja.

El jueves pasado se reanudó el juicio oral en la capital riojana y para el 9 de agosto se esperan las palabras del propio Milani y el posterior veredicto del tribunal.

El abogado Feldman vincula el juicio con la coyuntura política, pese a que las denuncias adquirieron notoriedad en 2013, en pleno gobierno de Cristina Kirchner, cuando el Senado debía tratar el ascenso militar del entonces hombre fuerte de la inteligencia del Ejército.

En ese tiempo, dos años antes del cambio de gobierno, salieron también a la luz las denuncias que incriminan a Milani en la desaparición del conscripto Alberto Ledo. Por este caso, el militar enfrentará otro juicio oral, a partir de septiembre, en Tucumán.

Feldman fue abogado de Página 12 durante quince años y representó en varias causas a víctimas de violaciones a los derechos humanos. Explicó que no continuó con la defensa de Milani en el juicio oral de La Rioja porque no podía dejar la atención de su estudio jurídico en Rosario. Pero mantiene contacto permanente con el exjefe militar y su familia, y encaró el libro “para responder las imputaciones y dejar constancias de su inocencia”, insistió.

“Se le atribuye a Milani un rol protagónico en los hechos cuando apenas había egresado dos meses antes del Colegio Militar como subteniente”, argumentó el letrado, para desacreditar las pruebas. “Es el único caso en que se coloca al oficial de más baja jerarquía al mando de un grupo de tareas interfuerzas”, señaló.

Y advirtió: “Hay razones subalternas para procesarlo y ponerlo preso. Espero que no alcancen para condenarlo”. Sin identificarlo, Feldman revela un comentario que le hizo un excamarista federal, quien le confió que Milani no estaría preso si no hubiera sido jefe del Ejército de Cristina Kirchner. Lo que no explica es por qué el kirchnerismo ahora no lo reivindica, le suelta la mano y no reclama su liberación.

El abogado cuestiona la valoración concluyente de las pruebas testimoniales y sus afirmaciones contrastan con los criterios de las querellas -los hijos de Olivera y las secretarías de Derechos Humanos de la Nación y de la provincia-, que pidieron una condena de 20 y 18 años de prisión, respectivamente. El jueves próximo se conocerá el alegato y el pedido de condena de la fiscalía.

Feldman concurrió a varias audiencias y tomó notas con un lápiz blanco sobre papel negro. “Mi objetivo es poner blanco sobre negro y por eso escribo el libro”, explicó.

Sobre el juicio de La Rioja, afirma que Pedro Olivera, el principal damnificado (fallecido en 1999), nunca incriminó personalmente a Milani durante los 18 años que sobrevivió a los hechos. “Fue su hijo, años después, quien lo involucró, al definirlo como un oficial joven, de 30 o 31 años, sin identificarlo por su nombre”, sostuvo. Los jueces, sin embargo, no aceptaron en ninguna instancia esa apreciación.

Llama la atención, admitió el abogado Feldman, que en la causa Olivera figuran dos legajos de Milani aportados por el Ejército. Uno lo ubica el 12 de marzo de 1977 -el día del secuestro de Olivera- en el batallón militar de La Rioja como oficial de guardia (incluso informa sobre una sanción por haber estado en el Casino de Oficiales y no en la guardia) y otro, manuscrito, indica que en esa fecha estaba en Catamarca.

Respecto de la desaparición del soldado Ledo, a quien se intentó pasar por desertor en un acta fraguada que lleva la firma de Milani, la defensa del militar argumenta que el documento no es original, sino una fotocopia.

Feldman explica que en la dictadura militar hubo 127 conscriptos desaparecidos, con lo que admite la existencia de una práctica habitual, pero sostiene que Milani “es el único subteniente firmante del acta de deserción que resulta procesado”.