Política

Un peronismo sumiso en tiempos de pandemia

Adonde quedaron los grandes hombres y mujeres del peronismo. Aquellos y aquellas que daban clases magistrales con sus discursos en cada convite político. La caja los hizo silenciar. Ya no se habla más, solo se cumple la misión de subsistir y esperar que el poder de turno no se enoje para que no les haga perder el beneficio.

Todo el peronismo cobró muy rápido la factura política con un cargo en el gobierno, o sea un sueldo y nada más. Ministros, secretarios, directores, coordinadores e integrantes de las empresas estatales solo tienen el rango de empleados públicos privilegiados, ya que cobran un poco más.

Están afuera de esta historia conocedores de la voracidad del peronismo: Luis Beder Herrera, Alberto Paredes Urquiza, Néstor Bosetti, y hasta Ángel Máza y José Aparicio. Hasta la intimidad bederista se entregó al mundo quintelista por un salario.

La pandemia llevó al peronismo a la sumisión. Miguel Ángel Asís es el reflejo de lo que pasa dentro del justicialismo gobernante, ese mismo que perdió el control del departamento Capital y recibió una cachetada en la ciudad de Chilecito.

Asís, ex vicegobernador de Ángel Maza, se transformó en la mejor arma que tiene el peronismo para destronar a los pasantes en la Casa de Gobierno.

El administrador del Parque de la Ciudad es el presidente del Congreso del Partido Justicialismo y se encargó de echar a Beder Herrera de la titularidad del Consejo Provincial y ahora va por el mismo camino con Sergio Casas, ex mandatario provincial y actual diputado nacional.

Asís no se pone colorado a la hora de cumplir una misión dentro del partido para mantenerse vivo en la estructura de poder. Ya le dio la espalda a Maza cuando fue destituido en tiempos bederistas.

El peronismo se quedó entre las décadas ´80 y ´90 debatiendo viejos ejercicios de poder cuando la sociedad va por otro lado. Las últimas elecciones han sido un dolor de cabeza para el justicialismo, en la que quedaron en el camino Carlos Menem, Beder Herrera y hasta Alberto Fernández.

Quintela llegó a la Gobernación por los votos del interior y los grandes ilustres del peronismo de la Capital perdieron frente a la sociedad de Juntos por La Rioja, que integran Inés Brizuela y Doria y Guillermo Galván.

Mirar la plantilla de funcionarios del actual gobierno deja en claro que le salió barato a Quintela tomar el control de casi todo. Un sueldo o un subsidio encubierto para quedarse por cuatro años y con la posibilidad cierta de seguir después del 2023.

Hasta escribas son empleados del gobernador y también enemigos acérrimos del quintelismo. Hoy es asesor comunicacional un caminante de pasillos porteños para dejar mal parado al ex intendente cuando estaba enfrentado de Maza y luego de Beder Herrera.

Quintela enfrascó a casi toda la dirigencia política con salarios mejorados para poner blanco sobre negro que gobernar no es una ciencia, es una cifra. El Gitano de la Gente lo hizo en tiempos de pandemia.

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