Economía

La obra pública, el único camino de la reactivación económica

Ya no alcanza con pagar los salarios a los empleados estatales, que en su mayoría perciben $20 mil. No llegan a cubrir las necesidades básicas mensuales, mientras que el Gobierno se cerró en que no hay recursos para otorgar un aumento salarial.

No alcanza con la entrega de plantines de Ernesto Pérez que tiene las mejores intenciones, pero la iniciativa de la Secretaría de Agricultura no se traduce en una mejora de la calidad de vida.

No alcanza con Armando Molina use ropa de la última moda y ocupe un lugar que no le corresponde opacando la figura del gobernador Ricardo Quintela. Tampoco que el secretario general crea un municipio paralelo con sus nuevos amigos por manejar temporariamente la caja.

No alcanza con haber puesto al gobierno de La Rioja en Modo Pandemia y todo se circunscriba en el departamento Capital y se deje de lado la extensión de las políticas públicas a toda la provincia.

Quintela cumplió seis meses de gobierno y la llegada del presidente Alberto Fernández fue para respaldarlo en su cumpleaños de gestión, aunque se opacó por la situación de Daniel Arroyo. Hasta ahora no se sabe quién convenció al presidente para que arribara a La Rioja.

La Casa de Gobierno está cómoda en esta situación de crisis sanitaria, ya que gasta menos e ingresa mucho más dinero.

Según la consultora Politikon Chaco, la ejecución presupuestaria nacional alcanzó la fría suma de $18.342 millones en La Rioja con un 55% devengado.

Quintela está en su derecho de asustarse por los recursos que llegan desde la Nación, ya que los próximos seis meses serán complicados para el gobierno nacional. Pero nada cambiará en los venideros años con un país endeudado y con pandemia.

Sin embargo, todos los caminos lo llevan que la obra pública es la única política que puede reactivar la provincia. Con un presupuesto bajísimo, el ministro de Vivienda, Ariel Puy Soria, hizo un par de hechos que así lo demuestran, ya que además genera expectativas en la sociedad.

La construcción de viviendas o la obras de las cloacas, como así también los lotes con servicio, movilizan un sector clave de la provincia, que fundamentalmente es la actividad privada.

Con o sin apoyo nacional, esa es la senda para que haya otro movimiento debido que cuando Quintela pise agosto ya deberá pensar en el 2021.

En el Modo Pandemia el gobierno actuó bien con la asistencia social reforzada y el aporte estatal para los grupos más golpeados. Pero eso fue para un tiempo que se agota en sí mismo.

La provincia tiene un dolor de cabeza mensual de $1.500 millones para abonar los salarios y en julio el extra de $800 millones para el medio aguinaldo. De allí en más, puede vivir y muy bien.

Hasta Quintela se puede dar el lujo de activar un fondo de desempleo para que los únicos empleados estatales que vuelvan a trabajar sean menores de 40 años para que se descomprima el mal humor de los trabajadores públicos de no poder ingresar a sus oficinas por los espacios pequeños. Hay 60 mil estatales de planta y 30 mil en negro (precarizados).

Hora a hora, el gobierno se come los días del segundo semestre y tiene la obligación de la reactivación económica.

El otro paso es avanzar con la política minera, que no significa destruir el cerro Famatina, para que haya generación de recursos y también creación de fuentes laborales, ya que así Quintela será otro gobernador más en la historia riojana que solo pague sueldos y siempre bajos porque no habrá dinero que alcance.

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